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Las pinturas de Jesus Lugo reflejan su pasión por el cruce entre el arte y
la historia. La reciente serie de pinturas de Lugo han hecho mención a la
visión útopica de Tatlin y la revolución rusa, Manet y la cultura
Napoleónica de la guerra, Jackson Pollack y el triúnfo de la pintura
Americana, y Francisco Toledo y los retos de la mundialización.
No es necesario ser estudiante de historia para apreciar el poder de las
pinturas de Lugo. Su romanticismo, irreverencia, y su creación formal son
inmediatamente aparentes. Lugo ha adaptado el paisaje histórico a sus
propios propósitos, añadiendo como un aparato recurrente un andamiaje
imaginario, en parte Piranesi y en parte Rube Goldberg. Este andamiaje,
encantador por sí mismo, sugiere que la pintura es una realidad construida,
un juego de delicados balances, precario, en peligro de derrumbarse en un
abrir y cerrar de ojos. En armonía con su tema voluminoso, las influencias
de Lugo abarcan todo desde la pintura europea del siglo IXX y XX hasta el
arte japonés, y desde comics y caricaturas hasta el erotismo de la cultura
publicitaria contemporánea.
En 2002, Lugo fué otorgado el primer premio del prestigioso Bienal Rufino
Tamayo en México. Además de haber exhibido en el Museo Rufino Tamayo,
México, D.F., recientes exhibiciones incluyen El Museo de Arte Moderno,
México, y ARCO, Madrid.
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